jueves, 1 de enero de 2026

ARTISTA PLÁSTICO LUIS ALARCÓN, TRUJILLO-PERÚ-ANDINOAMÉRICA: LLEVADO POR LA EUFORIA POÉTICA. Por LUIS ALBITRES MENDO

 

LUIS ALARCÓN



LLEVADO POR LA EUFORIA POÉTICA




Por LUIS ALBITRES MENDO

Y LA ESPERANZA SIEMPRE TRIUNFA

Poeta y narrador como es, el artista plástico LUCHO ALARCÓN, nacido en HUANCAVELICA, residente en TRUJILLO, desde que inició sus estudios en la Escuela de Bellas Artes MACEDONIO DE LA TORRE, empecinado en pintar y expresar, contra viento y marea, los encontrados vericuetos de su resistencia, ante la ferocidad de los tiempos actuales, tan difíciles y amenazantes, en los que deberían primar, una reflexión colectiva profunda y generar una gran empatía entre todos nosotros, los de a pie.

Ha optado por explorar, en una atmósfera monacal, con la meditación y la plegaria. Sus personajes están ahí, solitarios en su lucha contra los abultados mecanismos del poder. Como monjes o poetas, con la fuerza de la palabra, el color y las formas, combaten las extrañas manías, los abultados apegos al dinero, de los que han atrapado, hoy por hoy, los timoneles temporales del poder, pues la justicia tarda pero no deja de llegar. Y la esperanza siempre triunfa.

Justamente, Luis Alarcón, entregado al arte y la poesía, en cuerpo y alma, , él mismo parece un monje. Tal es el ascetismo que imprime a su accionar cuando pinta en su taller, que para él parece un templo o una Capilla del Hombre, tal como denominó GUAYASAMÍN, el célebre pintor ecuatoriano, de fama internacional, a su actual museo, junto a su casa y taller, convertidos actualmente, en un atractivo complejo turístico en QUITO. He allí el porqué de los cuadros que exhibió a principios de año, Abril del 2025, en las Salas Alicia Cox de Larco y Siete Setenta del CENTRO CULTURAL RICARDO PALMA de MIRAFLORES – LIMA – PERÚ.

LA FORTALEZA Y EL TEMPLE DE NUESTROS COMPATRIOTAS                        

En una desértica ambientación del quehacer artístico deliberante, ALARCÓN mostró 14 pinturas al óleo, de distintos formatos y soportes, obras pictóricas que nos obligan a pensar. Son pinturas escuetas, esenciales, primordiales, para enfrentar las mismas e irresueltas desventajas de siempre. De ahí, el ronroneante sentir del desánimo en sordina, para posibles avisados espectadores que lo advierten.

No obstante, la fortaleza y el temple que exhiben nuestros compatriotas, animan con absoluta entereza a la espontánea protesta, pues las marchas y demandas contra el gobierno de turno, no se hacen esperar. Y no faltan razones de peso. Y a nuestra gente se le hastió la paciencia frente a los desatinos, la corrupción y los crímenes.

TERCO E INCISIVO AFÁN DE HACER PENSAR  

Monacal y como un solitario Quijote, Alarcón esgrime sus vigorosos argumentos de pintor y poeta, movilizando sus óleos y poemas, en un terco e incisivo afán de hacer pensar a espectadores y lectores.

A LA BÚSQUEDA DE UN AMBIENTE PROPICIO PARA EL REINO DE LA COMPRENSIÓN Y LA UNIÓN

Llevado por la euforia poética que bulle en su alma, Luis Alarcón toma los pinceles y en esta exposición, titulada "LA DANZA DE LOS ESPÍRITUS", le salen personajes de estructuras lineales y etéreas. He allí el título de su muestra.

Las figuras hablan, se expresan con lenguaje corporal, danzan o empinan los cuerpos, en son de baile o simplemente elevan sus frentes y retinas en son de paz y de serenidad. Como personajes de la antigua pintura bizantina en plena postura ascética e implorante.

En tiempos caóticos, reverberan en forma, no incoherente, más bien cual estelares sombras que ansían otros predios, otros lares, do reine la prometida armonía celeste, en un ambiente propicio para el reino de la comprensión y la unión.

¿Existen praderas de amor? ¿Algún día nos amaremos todos? Impulsado por un afiebrado afán de poetizar la vida, Alarcón pinta los fuegos y demonios que le impelen, con rostros y cuerpos de mujeres y hombres. Son o conforman la Humanidad sufriente en su estado dual: Angustia y ansiedad o elevación y despertar. La evolución tarda pero sí es posible.

La Humanidad en sus terribles crisis, va de tumbo en tumbo, pero siempre brilla una luz. La Esperanza nunca muere y más bien, es el faro que alumbra, la mano que sirve como un asidero, para levantarse, para avanzar, impertérritos, en medio de esa anárquica marcha, hacia un mundo mejor.

En las últimas pinturas de LUIS ALARCÓN, hemos contemplado en sus óleos, íconos bizantinos, en posición radiante de plegarias, en levitación o en plan de oración ferviente, en estado místico. Cual monjes contemporáneos, en actitud de implorar el cambio y una drástica transformación. LA INSTAURACIÓN DE UN NUEVO SISTEMA, MÁS JUSTO, MÁS HUMANO.

LUIS ALARCÓN, un artista plástico vigente, que está a la altura de las reflexiones actuales. Netamente contemporáneo. Con pinturas capaces de conmover los sentidos. De provocar conmoción y reflexión del presente !!!