lunes, 15 de mayo de 2017

TRUJILLO-PERÚ: MI AMIGO SULTÁN DE CARLOS SÁNCHEZ VEGA

  1. TRUJILLO – PERÚ


MI AMIGO SULTÁN DE CARLOS SÁNCHEZ VEGA


DESCUBRIENDO LAS MARAVILLAS Y MILAGROS DEL MUNDO


Por Luis Albitres Mendo



LIBRE DE ABALORIOS Y CARGADO DE ESPERANZA


“La obra no hace alarde de pomposidad técnica, pues prefiere mantenerse dentro de los modelos clásicos de la narración (…). La obra nos informa, en un lenguaje coloquial y con una ternura honesta, sobre la relación y las aventuras de un perro y su amo. La historia del amigo Sultán, desde su nacimiento hasta su muerte, discurre limpiamente con certeras interpolaciones de riesgo y tranquilidad, de humor y drama, de alegría y tristeza. (…) A los lectores de cualquier edad y condición les debe resultar muy agradable encontrarse con un relato libre de abalorios y cargado de esperanza”  Sigfredo Burneo

El distinguido poeta y escritor Sigfredo Burneo, desde Piura ratifica la sencillez del estilo y la grandeza de su significado en cuanto a valores, que hoy en día se van dejando de lado.



FANTASÍA Y HUMANIDAD EN UN CANTO A LA VIDA- PARA ESA ETAPA TAN FÉRTIL Y PROMISORA



La poeta, escritora y pintora ecuatoriana Marietta Cuesta Rodríguez, inspirada, nos entrega sus excelentes comentarios desde su natal Cuenca (Ecuador):

“Carlos Sánchez Vega, conocido escritor peruano, dueño de una amplia trayectoria literaria y un rico caudal de imaginación creadora, tiene varias obras editadas en poesía y relato, en las que fomenta los valores y la calidad humana, que en esta época de la posmodernidad se van perdiendo    Ël dedica su tiempo, su creatividad a los niños y jóvenes lectores y brinda lo mejor de su ternura, de su nobleza y sus vivencias, con la visión de recomenzar un nuevo destino, para sembrar desde la infancia esa “chispa de luz” de los buenos sentimientos, recreando y creando historias, cuentos, leyendas para esa etapa tan fértil y promisora que es el mundo infantil y juvenil                                   En Mi Amigo Sultán el desborde de la imaginación nos conduce a los mejores momentos de la magia narrativa y la recreación, a pesar de su escenario concretamente real. (…)                                           A la vez que su descripción es sencilla y motivadora para despertar el afán por la lectura. Mi Amigo Sultán es un magnífico manual de valores humanos: sutilmente incide en el alma y en el proceder de los lectores, calidad y calidez humana, gratitud, fidelidad y el sentimiento profundo tantas veces buscado al cual llamamos amistad”  Marietta Cuesta Rodríguez

El libro, desde sus inicios es un recuento biográfico que empieza con los recuerdos del cachorrito que llevará por nombre Sultán. Sus primeras impresiones y las detalladas descripciones que realiza son tan nítidas y pormenorizadas que dan la impresión que estamos asistiendo a la auténtica remembranza infantil del autor. El ambiente rural de sus inicios y lo que Sultán va engarzando en el cuento de su vida es exactamente lo que un niño podría haber pensado en el recorrido memorioso desde su infancia respecto a los adultos.


EL ALTER EGO DE CARLOS NIÑO


Vayamos a sus textos: “La desgracia de los adultos –pensé con tristeza-, es que suelen pasar de la calma a la ira con suma facilidad”. Sentencia que como sigo opinando, hace de Sultán, el alter ego de Carlos niño. Todo lo que él podría haber pensado: “Desde aquella vez fueron muchos los castigos, algunos justos y otros injustos, pero a pesar de todo, lo que a mí más me complace, es que nunca perdí el afecto de la familia”.

“Sin la amistad, el mundo es un desierto” , “La gratitud es una de las flores más hermosas del amor”, “Cuando cante la paca-paca es porque alguien que vive cerca está a punto de morir”, “la fe tranquiliza, guía y cura”; “En sus manos dejo a mi hijo, si tiene que corregirlo, hágalo nomás, por mí no se preocupe”, “Si les exijo es por su bien, les repetía una y otra vez, estoy seguro que algún día me lo van agradecer”, “Ahora sí tienes que dar el ejemplo en todo”, “Para que los conozcan (a los héroes de la patria) y traten de imitarlos”.

“Sin duda el hombre es un animal mucho más egoísta, despiadado y frío, pensé dolido y desilusionado” fue el pensamiento de Sultán frente a la escena de la carne con veneno que le arrojaran a Rocky produciendo su muerte.

Los toques poéticos que lucen estos capítulos son abundantes. Las descripciones de atardeceres o auroras y la narración de creencias, como la aparición de una mariposa sobre la tumba de Rocky.

Mención aparte cuando habla de aparecidos, fantasmas y duendes que viven en los árboles, sus silbos y encantos. “Son pequeños y blanquitos y les gusta raptar a los niños”.

Sembrado de refranes en labios de adultos, como el padre u otros: “Mientras más conozco a los hombres, más confío en mis perros”, “La cólera ciega y embrutece, por eso siempre será una mala consejera”.

“Solo con amor, disciplina y perseverancia, logra uno lo que se propone”, “Dicen que la metrópoli es como un enorme monstruo –me dijo mi madre, como advirtiéndome de los peligros--, espero que tengas cuidado y no dejes que ella te devore”, “sabía que el hábito no hace al monje”, “A palabras necias, oídos sordos”, “Caramba, sí que resulta difícil que a uno lo quieran hacer cambiar de viejo”.


SULTÁN INMIGRANTE: DEL CAMPO A LA CIUDAD Y VICEVERSA


Algunos títulos de la primera parte: Un nacimiento con destino propio, La primera visión del mundo, Un retrato de cuerpo entero, (…) Aprendiendo la lección, (…) La importancia del aseo, Al borde de la muerte, Luis Enrique y sus estudios, Puro instinto sexual, (…) La primera prueba de fuego, Lealtad y heroísmo, El ingreso a la Universidad, La pesadilla y El viaje a la ciudad.

Son señales claras, elementos inequívocos de la humanización del protagonista. Sultán, siendo un perro reflexiona, aprende y dispone de refranes como un ser humano.

En la segunda parte, de igual modo: Un barrio aristocrático, Noches de insomnio, Sueños de una criada, Un amor imposible, La cabra tira al monte, Una nueva mascota, La desaparición de Bobby, La vida de Gitano, El barrio y los vecinos, Andanzas por un pueblo joven, Un amigo tierno y divertido, Nada cuesta soñar y La muerte de Gitano.

El cambio y la transformación del ambiente son evidentes.


IMÁN Y MAGNETISMO DE LOS NATALES


El epílogo, compuesto por tres apartados: De regreso a la campiña, Días de otoño, Sueños de invierno. Un diáfano ejemplo del retorno a los inicios, el clarear del final, el imán y magnetismo de los natales, la primera luz.

“¡Cómo extrañaba el campo y la huerta de la Campiña”. Cargado de nostalgias, noches soledosas que se volvían interminables, Sultán descubría alborozado, en su nuevo hogar de la ciudad, que menos mal que la luna y las estrellas, en las noches, lo habían venido siguiendo y estaba muy complacido de verlas en el cielo.

“Eso de irse a otro barrio me parece que no es la mejor solución, pues si uno no cambia su forma de ser por dentro, vaya donde vaya, continuará siendo el mismo comediante de siempre”, filosófica reflexión en boca de Sultán que refleja la tersa humanización de su personaje.

“Este animalito ha sido más humano (hablando de Gitano) que muchos de los que viven en este barrio”


COMPARTIR SUEÑOS Y ESPERANZAS


No hay duda que existe, entre líneas, un magistral enfoque en su visión del mundo, una aguda observación de su entorno y la vívida enunciación de una existencia valiosa en cuanto a experiencias, vivencias y reflexiones.

La amistad que surge entre Sultán y la criada lo explica él mismo: “Nuestra condición de seres marginados tal vez nos llevó a congeniar y a compartir sueños y esperanzas"                                        “La verdadera amistad (pensó Sultán respecto a Gitano) es como una fuente de agua cristalina, cuanto más profunda, más transparente y perdurable”.

Una gran oportunidad para examinar la conducta humana: “Por lo general, las cosas son artificiales o falsas (afirmó Gitano, frente a la falta de franqueza de los saludos en el vecindario, hablar más por compromiso que por amistad); además pretender que todo sea natural o auténtico, es algo así como pedir peras al olmo”, “No olvides que mientras haya desigualdad y pobreza, habrá demonios y fantasmas propiciando caos y violencia”.

En el persuasivo diálogo de Sultán y Gitano respecto a marginación, hauachafería de clases, gente presumida y alienación, surge la chacota y la ironía que caracterizan la obra completa del autor: “…aquí quienes deberían hablar de abolengo o de sangre azul, no son los vecinos, sino las mascotas del barrio”.


LEJOS DE LAS PRIMAVERAS QUE TODOS QUISIÉRAMOS COMPARTIR


La descripción de una barriada no puede ser mejor en “Andanzas por un pueblo joven”: “…un paisaje desolador y sombrío, muy lejos de las primaveras que todos quisiéramos compartir” , “La tristeza se filtraba entre las rendijas de las paredes. Sin embargo era admirable el espíritu combativo de la gente por sobrevivir y salir adelante. Sabían que la fe mueve montañas, en ella cifraban sus esperanzas y futuro”.


SEMBRADOR DE CANTOS Y COLORES


“Es el mes de setiembre y la primavera empieza a sembrar de cantos y colores todos los campos”. Así describe Sultán su retorno a La Campiña, “antes que lo mate la soledad y la pena”, tal como la sabiduría del tronco de la familia, don Esteban, había detectado.

La muerte de su amigo Gitano lo había sumido en una profunda depresión. “Qué difícil debe ser desterrar las penas cuando se alojan en lo profundo del corazón”.

Al regresar confirmó con amargura “que la magia de los bosques y la alegría de los pájaros estaban desapareciendo como por encanto”, a causa de invasiones y desorden.


LA FUERZA TELÚRICA DEL CAMPO


Logró su recuperación gracias a “El cariño que me prodigaban y la fuerza telúrica del campo”.
En esos trances, a Sultán le hizo bien “salir a pasear por la huerta de la casa y respirar el aroma que desprenden flores y plantas”. Y gozaba al sentirse “libre como un pájaro”. Sin embargo ya sentía el peso de los años “Ya no comía ni saltaba como lo hacía cuando estaba en la plenitud de la vida”.

Un párrafo de gran valor, humanizando al máximo a Sultán: “Ahora me siento más reposado y maduro, valoro mejor la vida y sigo siendo útil e importante. Naturalmente que ya no estoy para tantos juegos o aventuras, pero a pesar de los años, no pierdo la oportunidad de entrar en los campos a saciarme con el color de la primavera y, sobre todo, la alegría que siempre hay en mi corazón cuando recuesto mi fatigado cuerpo sobre la benéfica hierba”.

“El ritmo de la ciudad, generalmente desequilibra y martiriza, el ritmo del campo, en cambio, vivifica y calma las tempestades del alma”, sentencia el espíritu reflexivo de este libro en labios de Luis Enrique, el mentor y amigo de Sultán.

Al mismo tiempo, Sultán no se queda atrás. Piensa: “Conociendo como soy y sabiendo que la naturaleza es transparente y auténtica, y que en el campo no hay artilugios ni medias verdades, Luis Enrique estaba convencido que la verdadera estación de mi vida por fin había empezado”


LECCIONES DE LONGEVIDAD


El mérito de Carlos, pues ya otros han cogido el tema de las mascotas, haberse apropiado del tema y haberlo escrito a su manera, enfrascándose en la sabiduría y experiencia que conceden los años.

Sultán los manifiesta, como en todo el libro, a través de hermosas frases parecidas a refranes y sentencias: “La vida florece con el trabajo” aclara don Esteban a sus hijos que desean que ya descanse y alienta a sus nietos a que “sean como esos pájaros que desde pequeños intentan volar sobre la copa de los altos pinos”, “Solo vuela el que se atreve a hacerlo” afirma rotundamente.



ESTÉTICA DEL REFRÁN


Los refranes se esparcen en boca de los diferentes personajes: “Yo sabía que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”, “Fue como se dice un amor a primera vista”, “nos separaba el linaje y también la decisión de su dueño”, “Un compromiso por conveniencia y por raza”, “¡Qué va  a ser como en mi pueblo!¡Allí la relación es libre y natural como el viento que mece y agita los árboles”, “Había sido educado, qué duda cabe, para ser un caballerito atildado y consentido” (así pensaba Sultán de Bobby, un Cocker Spanish). La desaparición de Bobby les cayó “como un baldazo de agua fría”.

Como hemos visto a lo largo de los textos y diálogos de este bello libro, el autor ha insertado sabia y oportunamente los refranes más sensatos y castizos, recurriendo a ellos ha conformado una original estética que le confiere acercamiento humano, calor , color y sapiencia.



DESCUBRIR LA BELLEZA DEL MUNDO Y VALORAR SUS MARAVILLAS Y MILAGROS



El entendimiento, colaboración y afecto entre generaciones está diseñado precisamente en estas últimas páginas. Sultán comenta sobre el nuevo cachorrito traído a casa últimamente Rocky: “…hasta juego con él como si fuese un niño. Desde aquellos días nunca he dejado de ser su amigo y maestro. Le he enseñado a descubrir la belleza del mundo y a valorar sus maravillas y milagros. Con ternura y paciencia le hablo del encanto de las luciérnagas, la magia de los bosques, los misterios de las huacas, las costumbres y creencias de la gente, y también de los deberes para con los dueños”.

Incluso se da el lujo de sintetizar: “Nuestra responsabilidad, es protegerlos, cuando están en peligro, consolarlos en sus momentos de tristezas, y ser fieles hasta la muerte”.



CON SERENIDAD Y SIN PRISA.  EN SEÑAL DE PROTECCIÓN Y ABRIGO



Hermosa imagen comparativa: “Los fríos vientos han comenzado a balancear las ramas de los árboles y estas se abrazan en señal de protección y abrigo”.

Su resistencia y entereza se notan en las sabias palabras finales: “desde hace tiempo he comprendido que la vida y la muerte son dos caras de una misma moneda, por eso espero, con serenidad y sin prisa”.

Valiosísima afirmación de la vida y aceptación de la realidad.










1 comentario:

  1. Me gustaría leer el libro... Sensación que deja el análisis de Luis Albitres de ¨MI AMIGO SULTÁN DE CARLOS SÁNCHEZ VEGA¨. Un bello libro que toca las fibras más íntimas del alma humana. Me trae a la memoria ¨El coloquio de los perros¨, la genial novela de Miguel de Cervantes Saavedra. Felicitaciones Lucho.-

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