- TRUJILLO – PERÚ
La muerte de su amigo Gitano lo había sumido en una profunda depresión. “Qué difícil debe ser desterrar las penas cuando se alojan en lo profundo del corazón”.
Es necesario también resaltar, tal como lo hace el autor, en una de las
primeras páginas, los importantes aportes en los distintos aspectos necesarios
en la impresión de un libro.
Impactante por ejemplo, cómo el artista plástico trujillano MAX DÍAZ GÁLVEZ
(Ilustración de la Carátula y Páginas Interiores) , con un estilo personal, muy
original por cierto, ha sabido interpretar plásticamente algunas de las muchas
poesías de Jorge Barboza y nos presenta espléndidas acuarelas, que se
constituyen, algunas, como preciosos paisajes de agradable vista e incluso
inspirados en esa privilegiada tierra norteña: Trujillo y Moche, aparte de
otras creaciones, todas muy simpáticas.
Notable cómo ha sintonizado plásticamente con Jorge y ha descifrado con
asombrosa identificación los símbolos y mensajes, inmensamente ricos en el
mejor sentido de la palabra, tanto en significados como en significantes.
Contribuyeron también, en forma medular, en el éxito integral de la
publicación de esta obra, los reconocidos poetas y escritores: ALBERTO ALARCÓN
(Corrección) y ANDRÉS AGUIRRE LYNCH (Cuidado de la Edición).
También se agradece en los créditos a Madeleine P. Cosme Valderrama en
Diseño General y Diagramación, junto a Jorge Barboza, el autor, el cual, con
sincero agradecimiento, expresó en página aparte:
“A mi hermano RICARDO y a su esposa LINN, sin cuyo cariñoso apoyo no se
hubiera realizado la edición de esta obra. A MANUEL PANTIGOSO PECERO, por su constante
aliento, durante años, para la publicación de este libro. A todos los maestros
de SOPERARTE que me enseñaron el camino de la educación por el Arte y forman a
maestros y niños del Perú que anhelamos. Al maestro: OSCAR PALOMINO PASTOR, por
su asesoramiento musical. A ANDRÉS AGUIRRE LYNCH, por el cuidado de la edición.
Esta obra está dedicada por el autor, Jorge Barboza Beingolea: A JOSEFINA,
mi esposa, y a mis nietos, con lo más profundo de mi cariño. A los maestros de la Educación por el Arte.
Ya estamos casi en la mitad del libro y recién llegamos al capítulo
CANTEMOS. Los títulos de las canciones nos remiten al encomiable mensaje que
encierran. Transmiten alegría, gozo, amor a seres queridos como mamá, papá,
hermanos, amigos, compañeros. Mencionamos algunos:
La flor (“qué lindas están ja jai/ qué lindas están/ la flor
colorida/ y la carita de mi mamá”).
Felicidad (“Dulce voz de los cielos que traes fugaz (bis). /
arco iris que me habla de amor y paz(bis)”).
Mis volanderas (las mariposas), El Caracol Marinero (“El
caracol marinero/ con su casa a cuestas va/ que parece una joyita/ sobre la
arena del mar”).
El vaso, Mi perro Papelito, El Sueño (“Con un perrito, un gatito, un chivito y
un gallito”).
En El Pelícano, ingresa el humor (“Como desde niño/ fue
mentirosillo/ le ha crecido el pico/ hasta el calzoncillo. /…/ Pelícano pescador,
/ gordito como un tambor, / atrapa mil peces de un solo bocado. / No hay pico,
no hay pico mejor”).
El Cometero, Catalina Saltarina (Canto rítmico para saltar soga). El
espíritu avizor del autor toma en cuenta detalles de la vida infantil y sus
gustos y juegos preferidos. E incluso toma en cuenta (t.p.t.a.) lo cual
significa Tiempo para Tomar Aire.
La Coneja Catalina, Mi Caballo Gambate, Mi
Barquito de Papel (“Ya se
va, ya se va, / a jugar con las ballenas/ y a bailar”). Osito Mosito (“Osito
Mosito/ de trapo y cariño, / te abrazo y te quiero/ porque soy tu amigo”).
Los Oficios: El ritmo de la vida de zapateros, carpinteros,
enfermeros y pescadores en función de servir a los demás.
No te inquietes Niño, es una preciosa inspiración navideña en honor al
NIÑO JESÚS, recién nacido.
Campanas en los Cielos: Otro villancico creado por el autor, de gran
impacto, en todo aquel que aún tiene alma de niño.
El Rabanito (“Qué bonito el rabanito/ que parece un corazón, /
tan gracioso su rabito, / largo como el de un ratón. // Luce el rojo con
orgullo/ porque rojo es el amor; / y por dentro el blanco puro/ de su noble
corazón”).
EL Planeta Corazón: Especial para cultivar el
afecto y la solidaridad (“Hagamos la ronda/ del Planeta Corazón, / brazos enlazados/ y pies en
revolución. // Muevan las cabezas/ como trompo borrachón, / hombros abrazados/
y contento el corazón”).
Muñeco de Nieve: Resalta este bello poema hecho canción. Lean y
contemplen por sí mismos la belleza expuesta, sencilla y rotunda de estos
versos escritos para gozo de los niños y deleite para todos los que conservan
la pureza infantil original (“Muñeco de Nieve, / no sabes andar; / pero estás
contento/ de poder soñar/ la noche y el día, / la luna y la paz, / sobre el
tierno pecho/ de tu Huascarán. // Tu cuerpo de cielo/ que viene del mar/
retiene la aurora/ y la estrella fugaz. / El canto del ave/ te llega a besar/ y
ahuyenta las sombras/ de tu soledad. // Muñeco de Nieve, / te quiero cantar/
como canta el viento, / como canta el mar”).
QUÉ BONITA ES MI FAMILIA: Obviamente, es un excelente estímulo para
que los niños aprendan a ser útiles en casa, colaboren con gusto y amen
cooperar en los asuntos cotidianos de un hogar.
CAPERUCITA ROJA: La creatividad poética del autor convierte, el
tradicional cuento, el cual, a propósito, llenaba de terror a muchas niñas, en
una graciosa e hilarante canción, que además de tener humor, nos muestra la
veta de ternura que posee el poeta para transformar y dotar de dulzura a un
cuento con cierta dosis de temor para los pequeños y mutarla en una agradable
canción que a los niños encanta entonar riendo (“La caperucita andaba/ con su
cara de tomate, / sus brazos de chocolate/ y una canasta encantada. // En el
bosque se escondía/ un gusanito feroz/ que con su terrible voz/ le gritó:
¡Cara’e sandía! // De la canasta encantada/ salió una hada que era tosca/ y con
su vara quebrada/ lo convirtió en una mosca, / lo convirtió en una mosca/ al
gusanito feroz. // Ahora vuela el gusanito. / Un mosquito se volvió”).
También se luce la ilustración, una creación muy hermosa, estilizada y muy
original, realizada en la técnica del collage
y que la ha convertido en CAPERUCITA VERDE, es decir, ecológica. Otra de las
tantas enseñanzas para los niños.
Risueña lectura y doble atracción de la canción EL PATO PEDIGÜEÑO, la
hilarante letra de Jorge Barboza y la rítmica ilustración de Max Díaz. A los
niños debe deslumbrarles contemplar esta acuarela y, a su vez, cantar.
Ya veo a los niños riendo muchísimo frente a la onomatopeya de LA
PONEDORA ( su ilustración Jorge también resalta, incluyendo fotografía de
origami y huevos reales) y además matándose de risa, cuando les toca uno a uno,
cantar y tartamudear frente a las frases planteadas y su resistencia a ser
cantadas correctamente.
TORI: Un madrigal hecho canción para niños. Versión sintetizada y revisada de su
largo poema anterior sobre TORI: ( “Tori, torito, toro,/ aurora de madrigal,/
la luna en la cabeza/ y en los ojos pedernal./ MU, U, U, U, U,/ MU, U, U, U,
U,/ a mi toro Tori/ quiero cantar.// Tori, torito, toro./ Mi toro quiere
torear/ con toreros de trapo/ que no se puedan dañar./ MU, U, U, U, U,/ MU, U,
U, U, U,/ con mi toro Tori/ juego a torear.// Tori, torito, toro./ Ahora quiere
pasear,/ montar un cerro bravo/ y saltar a un alfalfar./ MU, U, U, U, U,/ MU,
U, U, U, U,/ con mi toro Tori/ voy a saltar.// Tori, torito, toro./ Mi toro
quiere volar/ tras una mariposa/ y una estrella sobre el mar./ MU, U, U, U, U,/
MU, U, U, U, U,/ con mi Tori hermoso/ voy a volar.”
JUGUEMOS: Es la sección de ingeniosas canciones-juego, tales como El Sapito
Chiquitingo, El Rap de la Ranita Glotona y El Sapito Precavido, el cual se
explica cóo jugarlo. Todos estos juegos buscan, con gran facilidad, aprovechar
el aspecto lúdico y el humor que el autor les concede en abundancia.
Aparece el TANGRAMA ( Un juego rompecabezas de origen chino): “Con
siete piezas generadas a partir de un cuadrado, se puede crear muchísimas
figuras, algunas propias para niños (para desarrollar las aptitudes:
observadora, reflexiva, imaginativa, de paciencia, etc.”).
En ARMEMOS, hace gala de ilustrar la figura sugerida, con un poema,
de versos super ocurrentes que se cantan y mucho ingenio y que, al mismo
tiempo, explican el dibujo resultante: “Niño Saltando”, “Ahí va la Mamita”,
“Remero, Remero”, “En un Bote Pequeño”, “¿Qué pescas Papito?”, “El Capitán o
Velero”, “El Ganso”, “La Niña montó en el Ganso”, “El Osito”, “Osito Camina”,
“Soldado con Casco”, “El Caballo Peruano de Paso”, “Corre el Chinito”, “Gran
Jefe”, “Deportista”, “El Descanso”.
DRAMATICEMOS: Consta de varios juegos dramáticos y un cuadro
dramático, tales como el carismático “Canto de los Sapitos”, que me ha hecho
recordar, después de tanto tiempo, tenía 6 años cuando aprendí el primer
poemita en Transición, antes de 1ª de Primaria y justo se titulaba “El Sapito
Glo Glo”.
Retornando a la producción de Jorge Barboza: “Las Obreritas” (Cuadro
Dramático para niñas de 4 a 7 años): Preciosa dramatización, rica en poesía. El
maravilloso universo de las abejas, le sirve de inicio al autor para elevarse
al celestial ejemplo de Jesús y su bienaventurada enseñanza: Amar a los pobres,
como Él lo hizo.
“La Granja de Pepito” (Juego Dramático para grupo mixto de niños de 3 a 5
años). Aquí desfilan flores, un gallo, los patitos, mamá Coneja y sus
conejitos, y cierran la muestra los pollitos. Todos cantan al final de su
respectiva interpretación, la lección primordial: “Qué felicidad se siente/ en
un lugar tan tranquilo.// Donde todos son amigos/ y así crecen muy bonito.//
Así quisiéramos ver/ viviendo a todos los niños/ con juegos, cantos…/ ¡Y
gritos!”.
“El Zorro Cañero” (juego dramático para niños de 5 años): Hilarante pieza
donde persiste la alegría en el festín de la justicia.
CONSTRUYAMOS, es el Capítulo del Origami, técnica de plegados, cuidadosa y
didácticamente explicados. Sobrevienen: La flor de mamá, Pensando en ti, Mis
volanderas, El pelícano, Andariega suavidad: 3 Caracoles, Marisol (2 peces), El
Saltamontes, El Porfiadito, El Vaso, El Peque, Mi Perro Papelito, Gato Pimpón,
Clara, Moso, Cometa de Estrella, La Pajarita y El Cometero, Las Mariposas y el
Primer Carnaval, Catalina Saltarina (para que salte soga, otra Catalina
Saltarina), La Ponedora, Mi Caballo de Batalla Gambate, La Pulpita Pita, El
Toro “Tempestad”, Tori, El Barco de Papel, El Volcán Nevado, Los Pinos,
Monjita, Titiridedos, Diablito y su perro Cancerbero, La Vizcachita, Tres
Ositos Panda, Besuquito, Osito Mosito, Simbad y el Genio, Sandalias, Banquito,
El Sapito Chiquitingo (canción-juego), El Pato Pedigüeño, Ranita Glotona, como
juego, Caperucita Roja.
En Metamorfosis (de las mariposas), “primero huevos blancos, luego
amarillo o naranja, gusanitos u orugas de color negro, se transforman en
crisálidas para finalizar en mariposas”, ha sido la sintética explicación del
autor a los niños.
PARTITURAS DE LAS CANCIONES: En número coincide casi con todas las
creaciones en Origami. Constituye el último capítulo de este fabuloso libro,
que merece la atención de profesores y maestros de niños de Educación Inicial y
Primaria, en forma especial por el enorme enfoque que concede el autor, al
estímulo temprano de creatividad y movimiento físico. Y sobre todo, por su
preocupación en dotar de alegría, como patrimonio para todos los niños en edad
escolar distribuyéndola en todos sus textos, dibujos, canciones y a lo amplio
de toda su caudalosa producción.
Maravillado por la deslumbrante calidad de este magnífico libro para niños
y su enfoque integral, me he esforzado en difundir con cierto detalle, lo más
destacado de sus diferentes tópicos. Felicitaciones
y gratitud al autor JORGE BARBOZA BEINGOLEA y a todos los que han contribuido en
su estupenda impresión y publicación.
Ese sueño ocurrió en 1992, en Trujillo, una noche
que desde entonces se llama “Los Colores de la Euforia”. Pasó algún tiempo para
que el duende bueno se volviera realidad. Una noche de poesía y vino a que nos
convocó un poemario de Carlos Garrido Chalén, lo vi de lejos y nos acercamos a
saludarnos sin palabras. No era necesaria ninguna; los dos sabíamos que, entre
las tantas cosas que hemos venido a hacer en el mundo, estaba ésta, la de
reconocernos como se reconocen los pájaros en la oscuridad, la de encontrarnos
como se encuentran el río y el mar en ese abrazo sin nombre de las bocanas
donde el rocío tiene la epicidad de las batallas y los peces se embriagan en
los himnos de la vida.
Lucho Albitres no aprendió en la Academia los
asuntos del arte. Se lo enseñaron las retamas, los cerros legendarios, el
mojado pasto y los bueyes serenos de su Cajamarca natal. Algo del cauce de los
perolitos, de los vientos que se agitan en la cima del Santa Apolonia, de la
disparatada armonía de las cuevas de Otuzco, algo de todo eso está en sus
tintas y en sus trabajos de collage. En cada uno de sus cuadros vibra el elán
de un infante que juega, un elemental egureniano que hace que las líneas y los
colores nos lleven a la irrepetible playa de la infancia, allí donde varan
pequeños troncos oscuros que bien pudieran ser caballos, candelabros, seres
humanos o insectos de otro mundo. Sus ojos encandilados no hallan en la
realidad sino pretextos para encontrar en cada cosa el aroma de la arcadia
perdida. Así, sus flores son motivos para poner al tope su hiperestésico
sentido de la libertad; esas frutas prodigiosas lo son para jugar con todas las
posibilidades del color, las cuatro estaciones para hacer con ellas lo que hizo
Vivaldi, convertirse en un pastorcito que las mira sucederse entre la vigilia y
el sueño; los carnavales cajamarquinos para ejecutar locuras a lo Miró o poner
los colores en movimiento como en los cuadros de Boccioni.
Nada escapa al espíritu lúdrico de Lucho Albitres,
ni siquiera la muerte; ahí está si no su
Yawar Fiesta, el de la tragedia arguediana, pues no le interesa la lucha
existencial entre el bien y el mal; es el regusto de la pelea misma, el fárrago
de los colores, el bullicio de la vida y la muerte vistos con ojos de
inocencia, entre las aparatosas avellanas
de la fiesta popular.
¿A qué niño no le place llevarse a casa un poco de
revistas que halló botadas en un papelero? Así nacieron los collages de Lucho
Albitres. La mayoría de ellos recortados pacientemente de las revistas que
obsequian los propagandistas médicos. De allí salen sus atmósferas barrocas,
sus insinuaciones humanas, sus flores delirantes y sus frutas que trajinan por
un cielo confuso de caminos. No obstante que la figura surge tácita o sugerida
en sus cuadros, yo no diría que la pintura de Albitres es figurativa o
semifigurativa. Siento que en ella predomina el furor del sueño, las quimeras
de un peregrín fabulador y, por lo
tanto, su intención es surreal, onírica, de un lirismo que se agosta para sacar de la nada el movimiento y el color. Será por eso que Lucho Albitres
quema incienso en los altares de los impresionistas franceses, de Picasso, Marc
Chagall, Miró y entre los peruanos para Vinatea Reinoso y ese demonio con ojos de
ángel que se llamaba Sérvulo Gutiérrez.
En esta rayuela pictórica de Albitres, el juego
consiste otra vez en alcanzar el cielo, también con una piedrecilla en la mano
y empezando por la tierra. No es una pintura de evasión, de torremarfilismo. Si
miras bien, en estos cuadros está el hombre, pero no en su corporeidad, ni en
su razón, pues al fin y al cabo, éstos son elementos prescindibles. Está el
hombre en su orto, en su estación primigenia, allí donde la contemplación y el
asombro son el único lenguaje que nos comunica con Dios”.
Trujillo,
invierno de 1993
Yawar Fiesta 2
Yawar Fiesta 3
Por LUIS ALBITRES
MENDO
En este histórico desfile, justo de acuerdo a los lineamientos planteados por Javier Cotillo Caballero, joven estudiante universitario de Educación de aquel entonces, quien daba clases en Jancu, en forma completamente gratuita: Incentivar a la población huaracina fue el objetivo. Asistir a la primera muestra de este tipo, en la ciudad. Por lo tanto, no solamente era novedosa la exposición arqueológica y el modo de su difusión, sino también la típica manera de estimular su interés. El resultado salta a la vista.
Una apoteósica presentación de los pobladores de JANCU, quienes de hecho lograron contagiar a los ciudadanos huaracinos, quienes hoy en día cuentan con un empuje emotivo y científico por avanzar cada vez más en el campo de la Arqueología, en la cual cuentan con una riqueza extraordinaria. Y la Universidad local y otras instituciones nacionales e internacionales suman sus esfuerzos por obtener mayor información y conocimientos.
Gracias a la
férrea voluntad del Maestro JAVIER DÁMASO COTILLO CABALLERO, por cuyo esfuerzo
personal y familiar se concretó la publicación del “Informe Testimonial”, hoy
en nuestras manos, podemos disfrutar de estos magníficos diseños, que
realizaron estos antiguos peruanos de Recuay, los cuales plasmaron, pensando
trascender hasta el más allá, logrando así, arribar a nuestros predios mentales,
plantados sus restos mortales en la Tumba de Jancu, habiendo signado sus
mensajes en esplendorosas muestras de su visión artística, relatándonos , al
mismo tiempo su particular cosmovisión. Importantes datos divisados, advertidos
y estudiados con fervor científico por el investigador Javier Cotillo
Caballero.
Pero, sin mayor
dilación, informémonos de la algarabía que causó en la ciudad de Huarás la
noticia del descubrimiento.
UNA ENTRADA
TRIUNFAL
El Amauta
Cotillo Caballero nos refiere en su testimonio: “El día 20 de febrero de 1969,
tuvo lugar la sorprendente como inusitada presencia de los pobladores de Jancu,
quienes entraban a la “Plazuela del barrio de La Soledad de Huarás”, exhibiendo
una gran banderola cuyo texto invitaba a participar en la primera exposición arqueológica
pública en Huarás, llevando orgullosamente la Bandera Nacional. Esta gran
comitiva portaba sobre los hombros un andamio sobre el cual se habían atado
cuidadosamente diecisiete primorosas cerámicas (nótese el jarrón), una lámina
de oro y dos macanas.
Con el
auspicio de la Casa de la Cultura de Ancash presidida por el director Dr. Hugo
Pareja Meneses, tuvo lugar la inauguración de la mencionada exposición
arqueológica pública en el salón principal de la Municipalidad Provincial de
Huarás, con asistencia masiva de las principales autoridades, estudiosos de la
especialidad de historia y arqueología, así como pobladores de Jancu, público
en general y la prensa especializada”.
MANTENER
INTANGIBLE LA TOTALIDAD DE DICHA HERENCIA
Transcribimos,
en la pluma del Maestro Cotillo, el interesantísimo INVENTARIO GRÁFICO DE LOS
ELEMENTOS HISTÓRICO-CULTURALES ENCONTRADOS EN LA TUMBA: “Las valiosas reliquias
de la Tumba Lítico-subterránea de Jancu, nos comunican los conocimientos del
hombre Recuay, como la arquitectura, astronomía, creencias culturales,
cerámicas, orfebrería; por ello es tarea de cada peruano mantener intangible la
totalidad de dicha herencia…”
HÁBILMENTE
MODELADOS, COMUNICAN SU ARTE GUERRERO Y CREENCIAS
“…para poder interpretar lo que nos quieren
decir a través de los indicios en las cerámicas escultóricas, el perfil de los
personajes así como los zoomorfos hábilmente modelados para mostrar su gran
alarma (cerámica nº 14, la zarigüeya), su recogimiento arrepentido pidiendo
clemencia a través de sacrificios ofrecidos (cerámica nº 15, felino que devora
a una niña sacrificada como ofrenda a los dioses) y finalmente (cerámica nº 16,
la actitud del zorro como quien dice “yo no fui”) la indiferencia y desapego a
las responsabilidades del hombre en sociedad; igualmente nos comunican su arte
guerrero y sus creencias sobre el macrocosmos (cerámica nº 11) y otros
sorprendentes conocimientos que iremos deshojando más adelante”.
ENUMERADAS Y
AGRUPADAS POR COLORES
“Por lo dicho
y por otras razones, este
conjunto debe mantenerse intangible. He clasificado de mi archivo personal las
reliquias descritas en el primer inventario literal, teniendo cuidado de
enumerarlas y agruparlas por colores para mejor interpretación. El rojo se
refiere al Líder que exhibía la lámina de oro más cuatro cerámicas referentes.
Blanco hueso que identifica a la cerámica escultórica de la Luna y a sus cuatro
cerámicas referentes; el amarillo que identifica la cerámica escultórica del
Sol y sus cuatro cerámicas referentes. Finalmente se incluyen las cerámicas 17
y 18, encontradas en la segunda grada de la escalinata y la base de la entrada
cilíndrica respectivamente, así como también las piezas líticas de macana (19-A
y 19-B), tal como se demuestra en el siguiente inventario gráfico:
(Esta fascinante saga CONTINUARÁ, a fin de exhibir el fabuloso arte de la Cultura Recuay)